Moda y género: hacia una industria más igualitaria

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El binomio moda y género aún tiene mucho camino que recorrer pero en esta ocasión hemos querido indagar un poco sobre el tema para saber hacia donde se encamina la igualdad de género en la moda.

Es cierto que la industria de la moda es un apéndice más de la sociedad patriarcal y machista en la que vivimos. Por ello, también se han propagado aquí los síntomas de este malestar social castigando a este sector con los estigmas y estereotipos propios del machismo.

La solución para conseguir la igualdad efectiva entre mujeres y hombres no pasa por solucionar los problemas de la industria de la moda, claro está, eso lo sabemos todos. De hecho, hay cuestiones mucho más importantes que recalcar antes. Sin embargo, ocurre que la forma de vestirnos es una proyección de nuestra personalidad y que las prendas que usamos para vestirnos llevan consigo un carácter atribuido en función de lo socialmente aceptado como “masculino” y “femenino”. Por tanto, también conviene generar debate en este sector para derrumbar los idearios existentes y contribuir a la lucha por la igualdad en todos los ámbitos.

moda y género unisex

Señales patriarcales y machistas en la moda

Vamos a intentar enumerar cuáles son los elementos de la realidad que envuelven a la moda que son un reflejo de la sociedad machista en la que vivimos. El primero de ellos es la distribución por sexos en el 99% de los establecimientos comerciales de moda.

Nada más entrar en cualquier tienda observamos, en grande, letreros que nos indican dónde dirigirnos. Si eres hombre tienes una sección. Si eres mujer, tienes otras. Dentro de cada sección están las prendas, formas, colores, diseños y tejidos socialmente construidos en torno al ideario de lo que es femenino y de lo que es masculino (a sabiendas de lo irreal y poco descriptivos de la personalidad que son esos adjetivos para cualquier persona, pero eso es otro tema).

Antes de ni siquiera ver de cerca una prenda ya estamos condicionados por lo que nos vamos a encontrar en función de nuestro papel asignado en la sociedad. La corbata es masculina y el vestido es femenino, por tanto, estarán únicamente enmarcados dentro de su sección a la que “no tienes por qué acudir”.

El segundo punto importante que separa el binomio “moda y género” es el espacio dedicado en cada tienda para la ropa masculina y femenina. Ellas han de contar con dos o tres plantas de prendas. Ellos, con suerte, una entera o media compartida con la ropa para niños (igualmente dividida por sexos).

La ilógica y discriminatoria explicación para que haya más espacio físico para la ropa “de mujer” no es otra que el estereotipo o rol de género preconcebido en torno a la mujer. A ellas, como mujeres, las vuelve locas comprar ropa y compiten entre ellas por ser la mejor vestida, la más guapa, la más sexy. Por eso, necesitan más cantidad y mucho más barata que la ropa “de hombre”, ya que su actividad comercial se repite más a menudo.

Como vemos, esto es un mejor ejemplo de lo discriminatorio e hiriente que pueden ser los roles sexo-género atribuidos por una sociedad machista y patriarcal en la que se anula la personalidad de una persona y se le designa un comportamiento no solo sobre cómo vestirse sino con qué se va a encontrar, con qué frecuencia va a comprar y cuánto dinero se gastará.

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En tercer lugar, un punto que puede pasar desapercibido es el tallaje de las prendas. La sociedad patriarcal en la que vivimos dictamina un tipo de cuerpo específico o canon estético para un hombre o para una mujer. Salirse de dicho canon no nos hace merecedor de llevar las mismas prendas de ropa y nos excluye a la sección de “tallas grandes” (si las hay) o ni siquiera las incluyen dentro del establecimiento.

Es desolador para una persona no poder ponerse lo que le gusta porque, bien no encuentra tallas ya que no se fabrican para su cuerpo, bien hay ausencia de dicho tallaje en las tiendas. De nuevo, el machismo ataca a gran parte de la población que no tiene ni quiere tener “cuerpos perfectos”.

Moda y género: la lucha hacia la igualdad

Si bien aún queda mucho camino sí hemos encontrado iniciativas que buscan la igualdad en la industria de la moda. Deshacer el género en la moda no solo es divertido sino que es liberador y erradica la opresión a la que nos vemos sometidos por pertenecer a un sexo u a otro.

Todos sabemos que Emma Watson es una fiel defensora y comunicadora del feminismo y como figura relevante en la sociedad aboga por la plena igualdad entre mujeres y hombres. En este vídeo, hace una pequeña entrevista a personas influyentes del mundo de la moda sobre moda y género.

Entender que un hombre puede llevar vestido o plumas y que una mujer puede portar traje de chaqueta es crucial para conseguir la igualdad para todas y todos.

Este último punto me lleva a mencionar que, si bien está aceptado que una mujer use corbata o trajes porque “está muy sexy con las camisas de su novio” no es más que otro síntoma del heteropatriarcado para dictaminar que la mujer (supuestamente sexo débil) que lleva ropa socialmente aceptada como “masculina” automáticamente se empodera y asume una posición de superioridad similar a la de los hombres (“que son los superiores) de ahí que resulte sexy y se acepte.

Sin embargo, el hombre que lleva vestido (supuestamente “sexo fuerte”) está vistiendo con ropa socialmente atribuida a la mujer (recordemos, “sexo débil), por tanto le suprime el rol de macho alfa y le hace desmerecedor de la aceptación del resto de la sociedad por su condición de “menos hombre” o “afeminado”.

Dicho esto, hay una tendencia en alza que aboga por la supresión de secciones discriminatorias “hombre-mujer” en los establecimientos comerciales así como en el diseño de prendas que se adapten a todos los cuerpos y sean asequibles para todas y todos, sin discriminación alguna.

Muchas marcas y diseñadores están apostando por la androginia para presentar colecciones en las que se rompan los roles sexo-género atribuidos a la moda. Sus diseños plasman libertad para poder ser y vestirse como se desee, sin importar tabúes o señas sociales. Un ejemplo de ello es la colección “Demencia” de Eduardo Navarrete donde vemos una estética rompedora y conciliadora del cuerpo sin importar sexo ni género.

Lo mismo ocurre con Palomo Spain, un diseñador que ha emergido recientemente y que se ha sumado a la moda para jugar con ella y romper con los atributos designados en la ropa tradicionalmente descrita para hombre o para mujer.

Comprobamos, pues, que hay un avance hacia la igualdad en moda y género, si bien el camino es largo se está apostando por eliminar barreras entre hombres y mujeres dentro de este sector tan cosificado y maltratado por la sociedad. 

Por nuestra parte, dejar un mensaje claro: somos libres y somos dueños de nuestros cuerpos. No hay que tener miedo a ser y vestirnos como queramos porque podemos ser cualquier cosa y podemos expresarlo de infinitas maneras, así que os animamos a que os sintáis siempre bien con todo lo que os pongáis. Nosotros seguiremos poniendo nuestro granito de arena en la igualdad de género destruyendo los roles en las prendas de moda. 

 

2 Replies to “Moda y género: hacia una industria más igualitaria”

  1. Excelente post, los felicito, lo he compartido en facebook, a pesar de que sé que algunos de mis seguidores no les va a gustar. Es mi intención despertar conciencias, apoyar esta propuesta que tan interesante y lógica me parece. GRACIAS

    1. ¡Hola Olga! Muchas gracias por tu comentario. Las pequeñas acciones son las que contribuyen a la difusión de conocimiento para despertar conciencias y erradicar la ignorancia, germen de todos los estereotipos y discriminaciones. Gracias por tu lectura. Un saludo.

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